-Fanfic-
Miro su reloj y marcaban las once en punto, los ojos se le cerraban. Ya quería llegar a casa a dormir para olvidarse de todo, de sus inmensas ganas de poder trabajar en el Real Madrid o simplemente que le devolvieran su Gafete.
-¿Lisa?— pregunto Gonzalo Higuaín cuando la encontró con lo brazos cruzados esperando la palabra crucial de Enrique. Ella se giro con una sonrisa, era la segunda vez que hablaba con él.
-Gonzalo—dijo ella con animo—Buen partido.
-¿Me estas tomando el pelo?—pregunto el un poco ofendido—Nos han aplastado.
-No se que ganas con eso—Lisa se encogió de hombros— ¿Acaso no son los merengues?, es un partido. Tengo fe que se recuperaran.
-Eso crees tu—murmuró el— ¿y que haces por aquí?
-Vengo por mi Gafete—confesó—pero me han dicho que me quede esperando. ¿Tú no vas a regresar al Hotel?
Gonzalo Asintió mirándola con admiración, era bonita—¿Trabajas aquí?
-¡Que va—dijo ella con una risa—quisiera. Vengo de parte de la fundación “Dibujando sonrisas” a suplir a una amiga y, espero que acepten la petición.
-¿Qué has pedido?—pregunto el chico interesado.
-Hay un niño llamado Daniel Blardoni y, tiene leucemia—comenzó ella a explicar- realmente no recuerdo cual pero, el ama al Real Madrid. Así que pidió en su deseo poder conocerlos, he venido personalmente para el asunto.
-¿”Dibujando sonrisas”? He oído de ella, es muy buena—esbozo una sonrisa agradable.
-Más bien, mi familia es la creadora de ello. A veces me encargo de estos asuntos—se encogió de hombros—Daniel es un niño especial y no lo digo por su enfermedad. Si lo conocieras, te robaría el corazón.
-Me encantaría que concedieran el deseo—dijo Gonzalo de todo corazón. En ese momento se abrió la puerta llamando a Lisa, esta se despidió y se metió.
El desanimo seguía en todo lo que daba, ni Marcelo, ni Pepe decía sus bromas como era costumbre; se limitaban a estar callados y pensativos. Pero Gonzalo recordó lo que Lisa había dicho “¿Acaso no son los merengues?” Tenía razón, eran el mejor Club y de eso no había duda. Un partido no iba a marcar el final de la Liga, inspiro aire para tranquilizarse y decidió entrar al vestuario.
-Te he visto con la chica—murmuro Sergio—Ya bien, ¿Te gusta?
Gonzalo se giro con el pulso agitado—Nah, la he saludado—comentó—porque soy una persona educada.
En cambio Mesut Özil se dirigió al comedor porque tenia una inmensa sed desde hace ya un rato y lo único que quería era Té frio, lo hizo rápido porque no quería que le llamara la atención Mou o algún otro del cuerpo técnico.
-Gracias—escucho decir de una voz femenina, en el momento que la chica dio la vuelta Mesut se puso colorado sin saber que decir; Ella sonrió con cierto nerviosismo.
-¿Té frio?—fue lo único que el pudo pronunciar, ella miro su refresco y asintió.
-Es muy rico—comento dando pasos despacio hacia la puerta—Buen Partido Özil y animo, al mejor cocinero se le va un tomate.
Y cerró la puerta. Desconcertado por lo que había pasado fue al frigorífico para tomar un te frio y regresarse con sus compañeros, era ella. Lo sabía pero, ¿Qué quería decir con “al mejor cocinero se le va un tomate”? Toda la noche estuvo buscándole palabras a esa oración, todos en la mente de regreso a Madrid.
Lisa se levanto temprano como de costumbre, hacia buen clima para darse un baño con agua fría. Cogió el auto de Santiago dejándole una nota diciéndole que regresaría para la hora de comer, o eso esperaba.
Paso por un café al primer Starbucks que vio, y se dirigió hacia el Distrito de Chamartín; cuando se detuvo en un semáforo tuvo la oportunidad de colocarse sus audífonos para escuchar su música, haciéndola salir a destiempo y con unos cuantos sonidos de bocinas detrás.
Entro por el paseo de la Castellana siguiendo el carril adecuado para entrar a la Ciudad deportiva de Valdebebas, cuando el guardia toco el vidrio haciendo bajarlo— ¿Su identificación?—pregunto el muchacho.
Busco entre su bolso el papel que le habían el día del partido para su entrada, el viaje la tenia cansada pero quería saber que le iban a decir al final del día, desde que aterrizo a Madrid tuvo que esperar un día entero y así poder ir a visitar a Mourinho—Aquí esta—dijo ella sacándolo después de miles de cosas que no eran necesarias.
El guardia lo leyó para devolvérselo y apretar el botón que levantaba la barrera. Lisa apretó el acelerador en busca de un lugar accesible y lejos de los autos lujosos de los jugadores engreídos.
Miro de nuevo su reloj, nueve en punto. Había llegado temprano ¿o no? Bajo con tranquilidad pero esta se acabo en cuanto su bolsa se trabo en la puerta, le dio un tirón y nada, le dio otro tirón y nada. Suspiro encabritada –la paciencia no era su mejor don- y jalo con fuerza para que la bolsa se librara y con ello su celular salió volando con dirección al suelo. Y justo en ese preciso momento un Audi negro lo trituro como si no le importara la magnitud del hecho.
Camino a donde el Auto se estaciono pero allí se agrupaban tres chicos que habían observado bien el hecho—Te lo ha dejado hecho mierda—le dijo Marcelo a Lisa que no podía dar crédito.
-¿Mierda?—cuestiono ella en un mohín—es más que mierda, un pudín.
Soltaron una risa contagiosa los cuatro—Si no te lo paga—esta vez era la voz de Pepe—Lo obligamos.
-Ah mira, Gracias—comento ella con una sonrisa fingida—pero me lo regresa SÍ O SÍ.
El tercero era Cristiano Ronaldo que solamente reía de sus palabras—Es mejor que lo veamos adentro, porque la gente ya esta viniendo hacia acá.
Lisa disimulo mirar hacia atrás y era cierto. Unos fotógrafos que parecía con ganas de ir al baño, porque caminaban apresurados; no lo pensó dos veces y se metió con aquellos tres chicos a la primera sala. Los siguió hasta que salieron de otra puerta y se podía ver a lo lejos el campo de entrenamiento.
-¿Y de quien era ese Audi?—pregunto Lisa al fin.
-De Mesut—contesto Marcelo—pero a como es el, si lo pagara.
-No es el celular—dijo Lisa—si no los números.
-Pero la chica sabe pues—vacilo Cristiano—No es celular si no tienes a los tres.
Lisa soltó una risilla nerviosa—Oh vaya—se llevo las manos a la cabeza—entonces todo el tiempo estuve equivocada.
Los cuatro rieron, entonces se abrió la puerta y venia aquel alemán con el celular triturado en la mano— ¿Alguno sabe…?—no necesito completar la frase porque Lisa se acerco a tomarlo, estaba totalmente apachurrado que parecía una calcomanía telefónica-Oh, Lo siento.
-No es lo siento amigo—dijo Pepe—Es LO PAGO.
-Bueno, también—dijo con una risa Mesut.
-¿Alguno sabe donde esta Mourinho?—pregunto ella guardándose el teléfono en aquel morral colorido. Los cuatro la miraron, fue entonces que ellos la reconocieron pero Mesut ya sabia quien era, desde que la vio parada saliendo de su carro. Les sorprendió que una chica como ella conociera a un viejo como Mourinho, lo que les hizo pensar en cosas imprudentes; intercambiaban miradas—Ustedes solo piensan en como tirarse a alguien ¿verdad?—dijo ella observándolos atentamente.
-No precisamente—profirió uno—¿Para que lo quieres ver?
-Para decirle que me ha embarazado—contesto ella aguantándose la risa. Cristiano, Pepe, Marcelo y Mesut miraron con sorpresa que casi se le salen los ojos de sus cuencas—Gilipollas—murmuro—Pues para hablar con él.
-Ah—soltaron ellos como si entendiesen ahora que fue una broma. Y en tan solo unos minutos se soltaron a reír.
-Te la creímos—decía Cristiano riendo—en verdad pensé que… el Míster.
-Eres un tarado—dijo ella riéndose en dirección al campo. Los cuatro la siguieron y se sentó en el pasto junto con su morral.
-¿Qué harás aquí?-pregunto Marcelo—eres una especie de Hippie revelándose contra el capitalismo.
-Cada día que pasa pienso que no son mas idiotas porque no se puede—contesto—creo que he venido temprano, vengo a recoger unos papeles. Además, esta ciudad funciona con energía solar ¿no?
-¿Enserio?—escuche la voz de Mesut preguntar a Pepe, este se encogió de hombros.
-¿Por qué no vas a recepción a preguntar? — dijo con inteligencia Cristiano—así te dicen a donde vas en ves de quedarte aquí como si hicieras una especie de ritual. En lo personal, das miedo.
A Lisa le agrado la idea pero se enfado un poco en no haberlo pensado antes, se levanto y se sacudió las piernas. Miro hacían los campos y estaban colocando los conos, las porterías, entre otras cosas más.
-Fueron muy amables—agradeció ella con amabilidad—Por cierto mi nombre es Lisa.
-La sonrisa de la mona lisa—dijo uno sin pensarlo—Soy Marcelo, el es Pepe, este es Cristiano y el triturador de celulares es Mesut.
Lisa se acerco a darle dos besos a cada uno con señal de cortesía y aparte porque no quería perderse nada en ese lugar. Ahí parecían que todos tus sueños se podían realizar, era hermoso.
-Nos vemos—se despidió ella abriendo la puerta, se choco con Gonzalo ambos rieron con nerviosismo.
-Vaya, nos hemos encontrado muy seguido—dijo el como no queriendo la cosa. Lisa lo saludo con un beso en la mejilla- ¿Te han aceptado la Solicitud?
-Aun no—contesto ella—vengo por mi gafete, no me lo dieron el otro día—soltó un suspiro mientras miraba al grupito que los observaba de lejos.
-¿Quieres quedarte a comer con nosotros?—pregunto él de repente. Lisa sonrió pensando en que le iba a quedar mal a Santiago pero, ¿Cuántas veces en tu vida Gonzalo Higuaín te iba a invitar a comer, y con todo el equipo de Madrid? Respuesta: Si tenía suerte una vez—Hoy es en el restaurant de aquí, así que sin cámaras.
-Gracias-sonrió ella—Veré primero que hare con el Gafete, no quiero que me saquen por no ser VIP.
-Nos vemos—se despidió Gonzalo caminando con el grupo, Lisa observo que le decían algunas cosas pero ella se ruborizo en cuanto el chico Mesut la miro con una risa, ¿le habían dicho algo de ella? Ladeo la cabeza como si así se acabaran sus pensamientos.
Continuara..'
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